Sobre nosotros

Publicamos poco y despacio. No es una virtud que nos hayamos inventado para justificar el ritmo: es que una guía de oficio mal hecha no es un texto flojo, es un texto que manda a alguien a una entrevista con la idea equivocada de lo que le espera.

Una guía, un oficio

Aquí no hay listados ni recopilatorios. Cada texto se ocupa de un solo puesto y lo agota: qué se hace durante un turno completo, en qué horario, con qué esfuerzo físico, con qué contrato, qué documentación se pide en cada país y en qué horquilla de sueldo se mueve.

Eso obliga a descartar mucho. Un oficio entra en la lista cuando se contrata de forma continuada, cuando admite entrada sin carrera universitaria y cuando lo que hay publicado sobre él es escaso, contradictorio o puro anuncio disfrazado. Si falla alguna de las tres, espera turno.

Por qué tardamos

Entre que se elige un oficio y se publica su guía pasan varios días de comprobación. Hay que leer el convenio del sector, buscar la tabla salarial vigente, mirar decenas de ofertas reales para ver qué piden de verdad y separar el requisito obligatorio del adorno que el anuncio repite por costumbre.

Cuando algo no se puede confirmar, no se publica. Ni como suposición razonable, ni con un «suele ser». Preferimos una guía con un hueco reconocido a una guía completa y falsa.

De dónde sale cada dato

  • Convenios colectivos del sector y del ámbito territorial que corresponda, que es donde están el horario, los pluses y los descansos.
  • Normativa laboral pública de cada país para los mínimos: jornada, nocturnidad, vacaciones y finiquito.
  • Tablas salariales oficiales y estadísticas públicas de empleo para los rangos de sueldo.
  • Ofertas reales publicadas en los portales de empleo, leídas en cantidad, para saber qué se pide de verdad y no lo que debería pedirse.

Cuando una cifra varía mucho entre regiones o entre empresas lo decimos con su horquilla y su motivo. Un número redondo que suena bien y no se sostiene no le sirve a nadie.

Tres países, y solo tres

Estados Unidos, España y México. Podríamos añadir más y el sitio parecería más grande, pero cada país que se suma multiplica lo que hay que verificar: otro marco laboral, otras figuras de nómina, otro vocabulario para el mismo puesto.

Con tres se puede sostener el nivel de comprobación. Y son tres donde el mismo oficio se llama de manera distinta, lo que hace que mucha gente busque durante semanas con la palabra que no es. Al final de cada guía dejamos la búsqueda ya escrita con el término local de cada uno.

Compromisos de la casa

  • Nada de promesas de empleo. No intermediamos, no conocemos a quien contrata y desconfiamos por sistema de quien asegura plazas.
  • Nada de nombres de empresa como cebo. Se escribe sobre cómo contrata un sector, no sobre quién está contratando esta semana.
  • Nada de trámites migratorios. No gestionamos visados ni cartas de invitación, y avisamos siempre de quien cobra por ello.
  • Nada de contenido pagado. Ninguna guía se encarga, se paga ni se retoca a petición de nadie.

Quién responde de esto

De la línea editorial y de los textos responde Rodrigo Valcárcel. Detrás no hay una empresa, ni una agencia de colocación, ni un acuerdo con ningún portal de empleo. Es un proyecto pequeño e independiente, y esa independencia es justamente lo que permite escribir que un trabajo es duro cuando lo es.

Cómo se paga el sitio

Con publicidad, principalmente Google AdSense. Leer Emplea es gratis y va a seguir siéndolo: no se cobra a nadie por aparecer, no se venden datos de los lectores y no hay publirreportajes disfrazados de guía. Los anuncios los elige Google de forma automática según la página; que salgan aquí no significa que los hayamos revisado ni que los recomendemos.

Corrección de errores

Los datos laborales caducan solos: se renuevan convenios, suben los salarios mínimos y cambian los trámites de un año para otro. Si encuentras algo desfasado o directamente mal, escríbenos desde el formulario de contacto con el enlace de la guía. Se comprueba, se corrige y se agradece.

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